www.elim.org.sv: LA MADRE DE SAMUEL.

LA MADRE DE SAMUEL.

Tema Nº 2 del evento de mujeres 2010 Elim Central, El Salvador.

En una época donde la esterilidad en la mujer era considerada en mayor grado consecuencia de pecados, lo cual era motivo de deshonra para la familia; Ana, a pesar del consuelo de su esposo al no tener hijos, buscó consuelo en la presencia del Señor, y entendió que podia venir ante Aquel que todo lo sabe, a los pies del cual se pueden echar toda carga y pedir ayuda: El Señor; pues Dios que todo lo puede, es fiel en responder a las necesidades de su pueblo.

En este pasaje de La Biblia, dice que Ana, después de haber orado y hecho votos, su semblante cambió; pues había estado en la presencia del Dios Altísimo.

Mujer, no importa donde tú hayas sido plantada. No importa cuál sea tu dificultad, si vienes a Cristo, si vienes a la presencia del Señor, El Señor cambiará tu semblante y lo transformará en risa, en alegría y serás prosperada.
He aquí el audio:
¡Que Dios le bendiga y fortalezca!

Lectura bíblica: 1 Samuel 1:7-18 NVI
7 Cada año, cuando iban a la casa del Señor, sucedía lo mismo: Penina la atormentaba, hasta que Ana se ponía a llorar y ni comer quería.
8 Entonces Elcaná, su esposo, le decía: Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Por qué estás resentida? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?
9 Una vez, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. Y a la vista del sacerdote Elí, que estaba sentado en su silla junto a la puerta del santuario del Señor,
10 con gran angustia comenzó a orar al Señor y a llorar desconsoladamente.
11 Entonces hizo este voto: «Señor Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme, te acuerdas de mí y me concedes un hijo varón, yo te lo entregaré para toda su vida, y nunca se le cortará el cabello.»
12 Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca.
13 Sus labios se movían pero, debido a que Ana oraba en voz baja, no se podía oír su voz. Elí pensó que estaba borracha,
14 así que le dijo:
—¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? ¡Deja ya el vino!
15 —No, mi señor; no he bebido ni vino ni cerveza. Soy sólo una mujer angustiada que ha venido a desahogarse delante del Señor.
16 No me tome usted por una mala mujer. He pasado este tiempo orando debido a mi angustia y aflicción.
17 —Vete en paz —respondió Elí—. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.
18 —Gracias. Ojalá favorezca usted siempre a esta sierva suya.
Con esto, Ana se despidió y se fue a comer. Desde ese momento, su semblante cambió.
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