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NUNCA OLVIDAR.

El 3 de julio de 2010 es la fecha del segundo aniversario de la tragedia de la Colonia Málaga que conmovió tanto al Cuerpo de Cristo como a la sociedad en general.

Después de dos años la ocasión es propicia para recordar a las víctimas, que no fueron solamente las 32 personas que fallecieron en esa ocasión, sino también sus familiares que vieron fuertemente afectados sus proyectos de vida; su balance psicológico y su estabilidad económica. También es víctima el único sobreviviente que se transportaba en el autobús.

Pero además de recordar a los miembros de la iglesia fallecidos, la ocasión también es propicia para revisar las circunstancias que condujeron a la tragedia. El elemento fundamental del desborde fue la depredación del medio ambiente que ha provocado que las escorrentías de aguas lluvias se incrementen de manera excesiva sobrepasando la capacidad del sistema de drenajes de la ciudad.

La tala de árboles y las construcciones en las zonas de El Espino y de la Cordillera del Bálsamo derivan las aguas lluvias hacia las partes bajas y más antiguas de la ciudad provocando inundaciones cada invierno.

A pesar de que, poco antes de la tragedia, se realizaron en la zona obras de modernización del drenaje, se sabe que una sección de unos cien metros, identificada como un punto vulnerable, no fue trabajada siendo el lugar justo donde el autobús en el que se transportaban nuestros hermanos fue arrastrado.

Ese detalle, que fue cuestionado ampliamente por la prensa, cobra ahora mayor notoriedad al salir a luz evidencias de actos de corrupción en los manejos financieros del Ministerio de Obras Públicas de la anterior administración. Aunque al presente no se han demostrado irregularidades en la administración de los fondos de las obras ejecutadas, resulta curioso y llama la atención el recordar que el Ministerio bajo cuya responsabilidad se ejecutaron dichas obras fue obligado a renunciar por presiones que le vinculaban a actos de corrupción entre los cuales se mencionaron las obras inconclusas de la Colonia Málaga.

También se debe recordar que la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos en su informe especial en torno al caso señaló como responsable de la tragedia al Estado salvadoreño y ordenó la solicitud de perdón público, reparaciones económicas, tratamiento psicológico, inicio de las investigaciones judiciales, la ejecución de justicia y la realización de las obras inconclusas. Hasta el presente, nunguna de esas recomendaciones ha sido acatada.

El dolor causado por la tragedia, no solo afectó a la comunidad cristiana; sino a todo el pueblo salvadoreño.

Como cristianos sabemos que la muerte tan solo nos acerca a la resurrección, y la fe se convierte en el principal elemento de consuelo y esperanza. Pero, no debemos olvidar que las razones que condujeron a la tragedia continúan todas vigentes, y que mientras no haya un reconocimiento de la perversidad intrínseca en las actuaciones de los responsables, es solo cuestión de tiempo para que algo similar vuelva a suceder muy probablemente ya no con miembros de nuestra Misión pero sí con otras personas.

La ética cristiana tiene como meta la defensa apasionada y comprometida de la vida humana y de todo aquello que sirve para su mejora cualitativa en todos sus aspectos. Esto incluye una condena y un rechazo de conductas, actitudes y procedimientos que de una y otra manera obstaculizan su desarrollo y mejora o, en el peor de los casos, la eliminen.

En el segundo aniversario de la tragedia, nuestro recuerdo amoroso para quienes partieron con el Señor, nuestro acompañamiento solidario a las familias sobrevivientes, nuestra contínua amonestación a las autoridades para que se ejecuten las obras de protección para los habitantes del área, y nuestro anuncio contínuo del cuidado que se debe a la creación de nuestro Dios y Salvador.

Comunicaciones Restauración, Misión Cristiana Elim.
(Tomado de la guía para líderes de célula - 3er. Trimestre 2010.)
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