www.elim.org.sv: EL JUSTO JUICIO.

EL JUSTO JUICIO.

Por Pastor Mario Vega.
No es fácil para un juez emitir dictamen aplicando la justicia cuando carece de los elementos probatorios contundentes; sin embargo, encontramos en el siguiente pasaje bíblico, una ventana sobre un juicio, en el que a pesar de no contar con elementos de prueba suficientes, sí le fue posible a este sabio rey, emitir un veredicto justo.

De todos es sabido que un día Dios va a juzgar a la humanidad con juicio justo; será un tribunal no instalado por seres humanos; en el cual, no se podrá comprar el favor del juez, ni mucho menos engañarlo. Cada uno recibiremos lo que merecieron nuestros actos.

¿Pero cómo será posible que Dios haga eso?, ¿qué elementos usará El Juez para no cometer errores?

En aquel día, no valdrán los regalos ni los sobornos para comprar Al Juez. Todos seremos juzgados por lo que realmente merecen nuestros actos. Nadie podrá interceder por otro, sino que cada uno dará cuenta de sí conforme haya actuado en su corazón.

Le animamos a escuchar este interesante audio.

¡Que el Señor le bendiga!

Lectura bíblica: 1 Reyes 3:16-27 RV60:
16 En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante de él.
17 Y dijo una de ellas: !!Ah, señor mío! Yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa.
18 Aconteció al tercer día después de dar yo a luz, que ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa.
19 Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él.
20 Y se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mío su hijo muerto.
21 Y cuando yo me levanté de madrugada para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; pero lo observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz.
22 Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey.
23 El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive.
24 Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada.
25 En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra.
26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: !!Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo.
27 Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre.

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